Categoríarelato

El sueño

 

Gracias a las pistas y orientaciones de Sari;
a la comprensión y calor de Mariano;
al amor incondicional de mis amigos;
al asesoramiento de Marta;
…mi cabeza ha podido aprehender(te).

Para Casi (03/03/1974 – 27/04/2018)

De esa cosita centelleaba una luz muy blanca y muy intensa, poderosa y viva. De sí misma, de esa especie de núcleo-bolita de luz, parecía irradiar una especie de finos -casi imperceptibles- rayos luminiscentes y algo más, imperceptible para el ojo humano, pero que en mi intento por relatar, traduciré de manera aproximada en las siguientes palabras: ese ‘algo más’ era una especie de áurea energética muy dinámica que capté a través de una sensación de nostalgia resolutiva.

Seguir leyendo

El suceso

Su cuerpo yacía en medio de la carretera. La vi moverse, parecían espasmos. No me atrevía a acercarme; no sabía cómo había ocurrido ni por qué había decidido arrollarla. Pero ahí estábamos: ella tendida, apagándose, sangrando, sufriendo; yo inmobilizada, asustada, y, de alguna manera, involucrada.

Seguir leyendo

La rebelión posthumana

Las 50 rattus armus* rodeaban al director general, Herni Helms, y al primer jefe del programa, Alfred Dulles. Sus meta-brazos, armas antipersonales*, apuntaban a la cabeza de los dos capturados. Los otros tres ciborgs humanos dirigían la acción en coordinación con los centenares de sujetos experimentales posthumanos, encargados de vigilar cualquier movimiento sospechoso de ataque.

Seguir leyendo

La ciudad fúnebre

Ida camina lentamente, yendo y viniendo sobre sus mismos pasos, por la amplia estancia orientada al oeste. La cola de su vestido negro acaricia la alfombra que, una y otra vez, es maltratada por los finos tacones de sus zapatos. Sus manos, entrecruzadas, rascan en un movimiento involuntario el vestido a la altura del ombligo -La angustia habita en el vientre.

Seguir leyendo

El Cisne Rojo

El azul plomizo era el color de mi derrota. También había algún toque burdeos, como el de las cortinas sucias de este burdel. De vez en cuando, para sentirme un poco más digna y limpia, añadía algún blanco a mi ropa y, si ese día coincidía que veía una nube blanca en el cielo, me decía a mí misma que eso era un signo de esperanza. Pero el blanco se torna gris con demasiada facilidad, y mis momentos de gloria y felicidad imaginada se disipaban como el gas de las cervezas de El Cisne Rojo.

Seguir leyendo

El secreto de D.

Era el ocaso y en el horizonte vislumbré su negra silueta. No pasó un instante desde que vi su figura lejana, y ya, en ese mismo momento, se encontraba ante mí. Ningún ser he visto jamás que fuese tan veloz. Digamos que viajaba en el espacio a la velocidad de la luz, sólo que no viajaba; es decir, no se trasladaba de un lugar a otro, sino que era ya siempre él mismo en todas partes y a todas horas, y modificaba su apariencia sólo para adaptarse a nuestros parámetros gnoseológicos -No espero de ti que me creas, pero harías bien en hacerlo.

Seguir leyendo

Una experiencia estética

Hay que hacer justicia. Iván se lo merece. Después, llamadme loco si queréis, me da igual. Esto es solo por Iván. Y por los otros sin nombre.
Ha colocado una cámara centrada en la pared de la izquierda del sótano, que enfoca hacia la pared opuesta, la de la derecha. A metro y medio de distancia de la cámara, y cincuenta centímetros por debajo de ésta, hay un atril con todo un mecanismo extraño -yo, al menos, jamás lo había visto- que sujeta un revólver, el Marushin Mateba. (…)

Seguir leyendo