Hay que hacer justicia. Iván se lo merece. Después, llamadme loco si queréis, me da igual. Esto es solo por Iván. Y por los otros sin nombre.
Ha colocado una cámara centrada en la pared de la izquierda del sótano, que enfoca hacia la pared opuesta, la de la derecha. A metro y medio de distancia de la cámara, y cincuenta centímetros por debajo de ésta, hay un atril con todo un mecanismo extraño -yo, al menos, jamás lo había visto- que sujeta un revólver, el Marushin Mateba. (…)

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